Rojilandia, 26º de abril de 2009, año de la victoria.
El Mismísimo. Fdo. El Halcón Rojo."
La conciencia crítica del socialismo

Este ejemplo nos evidencia que las sociedades de tasación han actuado al dictado de las entidades financieras. Cosa normal, porque de lo contrario se quedarían sin trabajo, ¿o no?. En este caso en concreto el método de valoración seguido fue el residual lo cual significa que el valor del terreno se corespondería con el valor restante después de descontar los gastos de construcción y el beneficio empresarial. Si este era un terreno para cuatro viviendas, ¿a qué precio pensaban venderlas?
Aquí es donde radica el gran error del Ministerio de Economía y Hacienda al que yo considero cómplice de los excesos bancarios, porque el Ministerio cobra su porcentaje de impuestos en función del valor de la transmisión. Es decir, que cuando más caro se venda un terreno o una vivienda más dinero ingresa la Hacienda Pública. Creo sinceramente que el ministro Solbes debe hacer los deberes y acometer las reformas legales oportunas aprovechando que el sector inmobiliario está en el congelador. Si no queremos lamentar que en el futuro se produzca otra burbuja inmobiliaria habría que revisar de urgencia las normas de valoración vigentes en España.
A continuación reproduzco una parábola que leí hace algún tiempo en internet y que resulta muy útil para reflexionar en momentos como éste de crisis ecónomica. Dedico este post al Molt Honorable Francisco Camps y, en especial, a esos hombres de negocios que durante años han construido cientos de miles de viviendas de una manera desenfrenada con la única finalidad de aliviar su insaciable codicia.
"Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a su barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-¿Por qué no has salido a pescar? -preguntó el emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy -respondió el apacible pescador.
-¿Por qué no pescas más de lo que necesitas?-insistió el emprendedor.
-¿Y qué iba a hacer con ello? -preguntó a su vez el pescador.
-Ganarías más dinero -fue la respuesta-. Podrías poner un motor nuevo que haría más potente tu barca. Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas. Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-¿Y qué haría entonces? -preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida - respondió el hombre emprendedor.
-¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? -respondió sonriendo el apacible pescador-. ¡Eso es precisamente lo que hago!"
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"¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sinó en disminuir tu codicia." Epicuro de Samos. Filósofo griego.