El compañero Alfredo Pérez Rubalcaba, como colofón a una brillante carrera política, se ofrece al partido en un intento de ser la pieza a sacrificar ante las previsiones electorales de 2012. Su generoso gesto debería hacernos reflexionar sobre el futuro de nuestro partido.Y es que la transición a la que se ofrece Rubalcaba debería ser la piedra angular sobre la cual construir un nuevo proyecto político ilusionante y auténticamente de izquierdas liderado por verdaderos hombres de Estado, con preparación suficiente, trayectoria brillante y visión clara de futuro.
Si el postzapaterismo va a significar el ascenso de un nuevo grupo de advenedizos y profesionales de la política a los que sólo les preocupa vivir bien a la sombra del puño y la rosa, de poco habrá servido el sacrificio de Pérez Rubalcaba. Hay que aprender de los errores del pasado y si doctores tiene la Iglesia, el PSOE también.





